Los Jardines del Prado

La Fuente de las Ranas y la Plaza del Laurel

Si hay un lugar en Talavera que reúna a partes iguales devoción religiosa, esparcimiento, ocio y belleza natural, es sin duda los Jardines del Prado. Antiguo terreno entre la villa y el santuario mariano de Nuestra Señora del Prado, fue reconvertido desde finales del siglo XVIII en un área con arboleda ordenada, que junto con la frondosa alameda que existía en los jardines adyacentes, junto al Tajo, constituían  un verdadero reclamo para el aprovechamiento ocioso y el disfrute de los talaveranos. El entonces llamado “Parque de Alfonso XIII” fue objeto en 1924 de la instalación de una fuente monumental diseñada por Francisco Arroyo y ejecutada en los talleres Ruiz de Luna, conocida como Fuente de las Ranas, cuya recreación podemos ver en la actualidad realizada en el 2004, y que sirve de recepción al visitante que entra desde los imponentes arcos del prado. Después en 1926 se organizaron el resto de los jardines siguiendo un diseño de jardín de influencia francesa pero con elementos constructivos (pilares, pérgolas, bancos corridos, maceteros, estanques, etc.) donde la cerámica estuviese presente por doquier, además de influencia árabe. El templete de la música, reformado hace unos años, es el otro centro de atención y disfrute dentro del parque por el gran uso que se hace de él por parte de la Banda Municipal y la gran afición que existe entre los talaveranos a la música. Destacan por su belleza y cromatismo el Estanque de los Patos, realizado en cerámica de Talavera, el pequeño edificio de los urinarios públicos conocido como “La Mezquita”, de estilo neomorisco, y el resto del mobiliario urbano del parque, realizado también en cerámica tradicional. La parte más oriental del conjunto de los jardines guarda un yacimiento arqueológico con restos romanos, árabes y medievales, que en la actualidad está cubierto para su mejor conservación.

La plaza del Laurel se nos presenta con su impresionante tamaño, rememorando el primer centenario de la famosa Batalla de Talavera, acontecida en el año 1809, durante la contienda nacional de la Guerra de la Independencia.

Los amplios paseos conducen inevitablemente hasta la Basílica del Prado y la Plaza de Toros “La Caprichosa”. Para los amantes del festejo taurino es obligado acercarse a esta meca del toreo, recordada tristemente por la muerte del famoso José Gómez Gallito “Joselito”, el 16 de mayo de 1920, cuyo busto  en bronce podemos ver en el paseo central de los Jardines, muy cerca del de otro torero destacado nacido en la ciudad, Morenito de Talavera. Este acontecimiento marco sobremanera al ruedo talaverano, que desde entonces fue objetivo directo de la prensa del momento. En una época de gran afición, Talavera jugó un gran papel como centro taurino dada su larga tradición cultural vinculada al toro y a su mundo. La antigua plaza y hospital para pobres y transeúntes patrocinado por la Ermita del Prado, fue convertida en Plaza de Toros, inaugurada en las ferias de septiembre de 1890, con un estilo historicista propio de los cosos taurinos del siglo XIX. Su completa construcción se concluyó en 1958 terminando los palcos superiores. Dispone de un gran graderío, corrales y dependencias complementarias.

  • Avda. Extremadura, s/n
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